Pastoreo nocturno
Pastoreo nocturno se inscribe dentro de la investigación sostenida  en torno a las tecnologías campesinas, entendidas no como vestigios culturales, sino como sistemas activos de conocimiento, adaptación y relación con el territorio. Situada en Güicán de la Sierra, la obra parte de un contexto específico: el páramo como espacio de tránsito, desgaste y acumulación material, donde cuerpos humanos, animales y geografía coexisten bajo condiciones extremas.
En este trabajo, el pastoreo no aparece como una práctica establecida en sentido tradicional, sino como una figura desplazada y, en cierta medida, hipotética ya que es un vestigio colonial y no nativo de la región. A diferencia de otros contextos rurales, en esta región las ovejas no responden a un sistema de conducción directa, se desplazan de manera autónoma, trazando recorridos que exceden el control humano y que, en ocasiones, las conducen hacia zonas de riesgo. En este escenario, la figura del pastor emerge más como una posibilidad que como una necesidad histórica, un rol que no organiza completamente el territorio, pero que permite pensar formas de relación basadas en la atención, la proximidad y la respuesta a lo imprevisible.
La condición nocturna introduce una dimensión específica a esta relación. La disminución de la visibilidad desplaza la dependencia de la mirada y activa otros modos de percepción, el sonido, la orientación corporal, la memoria del terreno. El pastoreo nocturno no implica únicamente un cambio de horario, sino una reconfiguración de los modos de estar en el espacio. Operar en la oscuridad supone una forma de conocimiento situada, donde la acción se construye a partir de señales parciales y de una relación directa con el entorno inmediato.
En este contexto, la ruana adquiere un papel central no sólo como objeto, sino como condensador histórico y material. Más allá de su reconocimiento como prenda característica de Boyacá, la ruana ha sido un elemento fundamental en la vida campesina de los Andes colombianos, una tecnología térmica desarrollada a partir del conocimiento del clima de altura y de las propiedades de la lana. Su uso cotidiano articula protección, movilidad y adaptación, permitiendo al cuerpo habitar el frío del páramo sin recurrir a sistemas externos.
Históricamente, la ruana también se inscribe en procesos más amplios de circulación de materiales y saberes, desde la introducción de ovejas durante el periodo colonial hasta la consolidación de economías textiles locales. En este sentido, no es únicamente un símbolo cultural, sino el resultado de una acumulación de prácticas técnicas que han permitido sostener la vida en condiciones específicas. Al integrarla en la obra, Quintero no la presenta como un emblema identitario, sino como un dispositivo activo: una superficie que contiene tiempo, trabajo y territorio.

EN/

Night Grazing is part of an ongoing investigation into peasant technologies, understood not as cultural remnants but as active systems of knowledge, adaptation, and relationship to territory. Situated in Güicán de la Sierra, the work emerges from a specific context: the páramo as a space of transit, erosion, and material accumulation, where human bodies, animals, and geography coexist under extreme conditions.
In this work, grazing does not appear as an established practice in the traditional sense, but rather as a displaced and, to some extent, hypothetical figure, since it is a colonial vestige rather than a native practice of the region. Unlike in other rural contexts, sheep in this area do not respond to a system of direct herding; they move autonomously, tracing paths that exceed human control and, at times, lead them into zones of risk. Within this scenario, the figure of the shepherd emerges more as a possibility than as a historical necessity—a role that does not fully organize the territory, but instead allows for thinking about forms of relation based on attention, proximity, and responsiveness to the unpredictable.
The nocturnal condition introduces a specific dimension to this relationship. The reduction of visibility displaces reliance on sight and activates other modes of perception: sound, bodily orientation, and the memory of the terrain. Night grazing does not simply imply a shift in schedule, but a reconfiguration of ways of inhabiting space. Operating in darkness entails a situated form of knowledge, where action is constructed from partial signals and a direct relationship with the immediate environment.
In this context, the ruana assumes a central role, not only as an object but as a historical and material condenser. Beyond its recognition as a characteristic garment of Boyacá, the ruana has been a fundamental element in the peasant life of the Colombian Andes—a thermal technology developed through knowledge of high-altitude climates and the properties of wool. Its everyday use articulates protection, mobility, and adaptation, allowing the body to inhabit the cold of the páramo without relying on external systems.
Historically, the ruana is also embedded in broader processes of the circulation of materials and knowledge, from the introduction of sheep during the colonial period to the consolidation of local textile economies. In this sense, it is not merely a cultural symbol, but the result of an accumulation of technical practices that have sustained life under specific conditions. By integrating it into the work, Quintero does not present it as an emblem of identity, but as an active device: a surface that contains time, labor, and territory.
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